el dandy

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Cómo Ser Dandy Hoy en Día
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Por otro lado, la mayoría de esos caballeros no pueden personificar sus teorías en la manera que solían los dandies. Hay dos razones para esto: la primera, el dolce far niente casi ha desaparecido. Tras la Revolución Industrial, las grandes familias decidieron que el ejército (Marina o Caballería, por supuesto), la diplomacia o la literatura no eran profesiones que les rebajaran. Incluso, ser un general, un embajador o un académico tenía un cierto prestigio. Entonces entraron en la lista profesiones como la científica o la financiera a consecuencia de su elitismo –y porque pagaban lo suficiente para financiar caras actividades de ocio-. Para finalizar, el poder hoy en día está en manos de industriales. Incluso ricos herederos, después de un período de disipación en Ibiza y Montecarlo (dos sitios vulgares), aspiran a estar en la portada del Forbes.

En segundo lugar, el pensamiento independiente ha sido castigado de forma creciente. Durante la época de los grandes dandies, Alphonse Karr, Barbey D’Aurevilly y Jean Lorrain se refugiaron en el periodismo para expresar sus cinismos en periódicos como Le Figaro, Punch, Les Guêpes y La Mode. Los periodistas de hoy no son suficientemente brillantes y los periódicos tratan casi exclusivamente con hechos, raramente con ideas. Como resultado, los hombres elegantes deben convertirse en trabajadores normales y conservar sus trabajos. ¿Puede esto ser otra cosa que una vergüenza o un acto de cobardía? En finanzas, comercio, ciencia, diplomacia, periodismo o arte, incluso hombres preparados no pueden ser otra cosa que empleados, y adoptar el tono de Montesquiou o la arrogancia de Barbey es la mejor manera para ser despedidos.

El desafío para los dandies hoy en día es saber vivir en este mundo de trabajo donde los debates intelectuales son dirigidos por productores de televisión, periodistas de moda y tristes moralistas. Entre amigos no hay problema: las fiestas privadas son buenos sitios para disfrutar y olvidar los inadmisibles insultos del jefe. Mencionando de nuevo a Chaverny, su propietario no sería otra cosa que un patético guarda de museo si no organizara actividades cinegéticas y tradicionales. No es necesario mencionar que los turistas no están invitados a estos placeres atávicos… El problema son las horas laborales, cuando los teatros están cerrados. El Dandismo es una filosofía total y exclusiva y, por tanto, parece incompatible con una vida trabajadora.

¿Qué hacer?

Los microbios son pequeños organismos que se encuentran en todas las partes. Para la gente que no puede expresar su elegancia e ingenio como les gustaría, sugerimos que adopten este metafórico dandismo microbiano inspirado en el texto de Yann Kerninon “Por un dadaísmo microbiano”. Consiste en una búsqueda constante de pequeños comportamientos propios de un Dandy en la vida cotidiana. Consiste, por ejemplo, en vestir detalles casi invisibles (los signos reservados a esa minoría feliz), en vivir como un Dandy lo haría, si tuviera que ocultarse. Creemos que es posible mantener debates estéticos en una pausa para el café, que es posible tener modales exquisitos en la cafetería de la empresa, que es posible “jugar” con el aburrido uniforme de los negocios, y que es posible ser brillante, elegante y superior en el repleto metro como si se tratara del salón de Madame Pompadour. Desafortunadamente, el dandismo microbiano solo lleva a la dominación moral microbiana. No obstante, esa contaminación podría extenderse en la mente y en las maneras de la gente.

El objetivo de la vida elegante no es copiar a Brummell, sino ser un nuevo Brummell. Nunca hay que olvidar que el dandismo fue más que un comportamiento estético: por encima de todo fue la expresión de una superioridad intelectual y social.

Por un Dandismo Microbiano
Por Francois-Xavier d'Arbonneau de la Bachellerie


 
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